viernes, 26 de agosto de 2016

TERCERA TAREA

DON QUIJOTE DE LA MANCHA

"En esto, le vino al pensamiento cómo le haría, y fue que rasgó una gran tira de las faldas de la camisa, que andaban colgando, y diole once ñudos, el uno más gordo que los demás, y esto le sirvió de rosario el tiempo que allí estuvo, donde rezó un millón de avemarías. Y lo que le fatigaba mucho era no hallar por allí otro ermitaño que le confesase y con quien consolarse; y así, se entretenía paseándose por el pradecillo, escribiendo y grabando por las cortezas de los árboles y por la menuda arena muchos versos, todos acomodados a su tristeza, y algunos en alabanza de Dulcinea. 
(...) 
Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamientos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo. "

Rasgar: rajar o romper en dos o más partes o tiras un papel, una tela u otra cosa de poca consistencia y resistencia sin la ayuda de ningún utensilio

Ñudos: lazo que se estrecha y cierra de modo que con dificultad se pueda soltar.

Hallar: encontrar

Ermitaño: persona que vive en la ermita y cuida de ella

Alabanza: expresión o conjunto de expresiones con que se alaba




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